Cuando pensamos en la delincuencia en todo el mundo o cuando nos imaginamos a los personajes de los delincuentes, recurrimos a las imágenes que nos presentan los medios de comunicación, o incluso más las películas, series de televisión, etc. No todos en la sociedad entran en contacto con el mundo de la delincuencia y por eso nos basamos en lo que conocemos. Lo mismo pasa con muchos otros ámbitos del mundo. Todo depende de lo que crea la realidad de uno. Si, por ejemplo, nunca en tu vida has tenido una guitarra en tus manos, tocar este instrumento será para ti mover la mano derecha nada más. No serás consciente de muchas cosas que construyen una canción.

¿A qué viene toda esta historia? Pues a la imagen de un delincuente que por lo común existe en nuestras cabezas. Es un tópico muy extendido que un malhechor tiene que ser feo, permanecer sin arreglar y estar loco de remate. No hay posibilidad de que alguien que hace cosas malas sea al mismo tiempo precioso, bello, esbelto y atractivo, ¿no? Este tema se abordó ya siglos atrás en una obra de literatura muy conocida, llamada “El retrato de Dorian Gray”. El autor, Oscar Wilde, criticó esa costumbre de ver todo lo bonito como bueno y todo lo feo como lo malo. Lo hizo de una manera muy explícita y recomendamos el libro a todos. Resulta que la imagen que él criticaba en el siglo XIX sigue presente. Sin embargo, el mundo es más variado en este aspecto.

Estamos comentando el tema de la delincuencia porque es ahí donde se ha dado un fenómeno completamente desconocido hasta la fecha. Nunca antes un hombre sentenciado a prisión estalló semejante admiración. Jeremy Meeks fue el primer condenado en robar los corazones de miles y miles de mujeres sin tan siquiera un sólo movimiento. ¿Cómo? Para ello tenemos que contarte que el sistema judicial en Estados Unidos es especial en este aspecto, porque permite la publicación de las fotografías sacadas en la comisaría del delincuente, y también de sus datos personales. Esta regulación gubernamental abrió paso a Jeremy a algo que hasta la fecha completamente se desconocía.

Todo empezó en 2014, cuando Jeremy fue arrestado y sentenciado a prisión por felonía con asalto con armas con otras tres personas. Fue capturado por el departamento de policía de Stockton, estado de California, y allí fue tomada y publicada su “mugshot”, o sea fotografía del archivo policial. Dicha comisaría subió su foto a su página de Facebook y al rato estalló una verdadera tormenta. La foto se hizo al instante viral, consiguió más de 100 mil likes y 26 mil comentarios de mujeres que se habían enamorado de él, de su mirada azul penetrante y sus rasgos masculinos.

En este sentido, el sistema judicial es justo. Aún dada la gran popularidad y súplicas por parte de sus nuevas admiradoras, Jeremy Meeks fue condenado a 27 meses entre rejas. Sin embargo, el fenómeno que creó quedó estampado en la red. Fue llamado “el reo más guapo” y muchas de las mujeres admitían en los comentarios que estarían dispuestas a cumplir la condena por él. Sin embargo, el sistema judicial estadounidense no incluye la posibilidad de que una o más fans de alguien sean capaces de cumplir la condena por él y Jeremy Meeks fue encarcelado. De todas formas, ese era el comienzo de su nueva aventura.

El interés que creó entre las mujeres no pasó desapercibido por muchas otras industrias que hacen dinero con eso. En especial, agencias de modelos. Muchas de ellas vieron su gran posibilidad de hacer dinero exactamente con el personaje de Jeremy. Sin embargo, su situación actual impedía cualquier negocio. La fianza necesaria para que pudiera salir de la prisión era demasiado alta, 900 mil dólares. La cuota fue tan severamente alta porque fue arrestado por “terrorismo público” y porque tampoco había sido su primera vez en la cárcel. Antes había sido sentenciado a 9 años por posesión de armas ilegal, condena que cumplió en 2009. Sin embargo, a partir de aquel entonces su vida empezó a cambiar.

Más de una mujer seguramente ha soñado (o sueña) con reformar a Jeremy con sus cualidades, sin embargo la mujer feliz que lo ha logrado ya existe. Según la madre de Jeremy, Katherine, su hijo le dio la espalda al mundo del crimen después de conocer a su mujer.

“Se mudó. Formó una familia. Esto fue una pesadilla para él. No lo quiere. Está sufriendo mucho en la cárcel. Me ha dicho que hoy ha sido el primer día que se ha despertado sin llorar. Se ha preparado 5 años para conseguir el puesto. Lo único que quiere es recuperar a su marido. Sabe que es inocente, pero tenía miedo de que podía perder su trabajo”

Esos eran palabras que tenían lugar unos meses atrás, cuando Jeremy permanecía en la cárcel. Sin embargo, la situación ha cambiado desde aquel entonces. De los 27 meses de condena, Jeremy cumplió 16. El juzgado estableció que Meeks podía salir a la libertad, pero permaneciendo bajo arresto domiciliario. Esto le dio nuevas alternativas, ya que se abrió para él el mundo de los modelos. Este esposo de 32 años y tres hijos admite después de salir de la prisión que lo único que desea es compartir su tiempo con su familia. Parece ser que efectivamente el mundo de la delincuencia ha dejado de interesarle.

En la actualidad, Jeremy Meeks tiene un agente y manager personal, Jim Jordan de White Cross Management en Los Angeles y este admite que el ex-prisionero es un material perfecto para modelo. Con más de 180 cm de estatura, un cuerpo bien definido y una mirada penetrante, parece haber nacido para esta industria. Hay que admitir que no le va nada mal, por las fotos que puedes contemplar durante el presente artículo.

“Hemos sido bombardeados por todos los medios de comunicación y compañías de modelo que existen”, comenta el agente, “Tenemos grandes planes preparados para él. Van a pasar muchas cosas. No lo vamos a anunciar en este momento pero van a pasar cosas que explotarán las mentes de todo el mundo”. ¡Y todo gracias a una apariencia favorable! O mejor dicho, a un corte de pelo favorable. Como regalito final, aquí tienes una foto de Jeremy antes de ser arrestado, con un estilo de pelo que seguramente no es tan atractivo como lo fue el corte militar.