Más de la mitad del cuerpo humano está compuesto de agua, y mantener la hidratación es fundamental para un estilo de vida saludable. Pero además del agua pura, consumimos docenas de otras bebidas a diario. Y no todas son igual de seguras.
1. Alcohol
La relación entre el consumo de alcohol y el cáncer está demostrada desde hace mucho tiempo. Esto es especialmente cierto en el caso de los tumores de la cavidad oral, laringe, esófago, hígado, intestinos y mama. El etanol se considera el principal factor perjudicial.
Los médicos recomiendan limitar estrictamente el consumo de alcohol: no más de una bebida al día para las mujeres y no más de dos para los hombres.
2. Café
A diferencia del alcohol, el café negro sin azúcar ni crema puede tener un efecto positivo en la salud. Estudios han demostrado que el consumo regular de café reduce el riesgo de recurrencia en personas que han tenido cáncer de colon.
Los científicos también señalan que quienes beben café tienen menos probabilidades de desarrollar cáncer de hígado y de endometrio. Gracias a sus antioxidantes, el café también se ha relacionado con un menor riesgo de diabetes tipo 2 y Alzheimer.
3. Té verde
El té verde es rico en catequinas, potentes antioxidantes. En estudios de laboratorio, pueden ralentizar el crecimiento de células tumorales y prevenir su propagación.
Sin embargo, los médicos enfatizan que el té verde no es un tratamiento contra el cáncer y no debe considerarse un sustituto de la terapia.
4. Bebidas energéticas
Si bien no se ha establecido una relación directa entre las bebidas energéticas y el cáncer, su consumo regular plantea otras serias preocupaciones. Un alto contenido de cafeína y azúcar puede provocar problemas cardíacos, convulsiones y alteraciones del ritmo cardíaco.
Los expertos recomiendan limitar las bebidas energéticas a no más de una porción al día o evitarlas por completo.
5. Bebidas deportivas
Estas bebidas en sí mismas no se consideran cancerígenas. Sin embargo, tienen un alto contenido de azúcar y carbohidratos rápidos. Si una persona no realiza ejercicio intenso, el exceso de calorías conduce rápidamente al aumento de peso y la obesidad, un factor de riesgo para muchas enfermedades, incluido el cáncer. 6. Refrescos
Los refrescos oscuros usan colorante caramelo, que contiene 4-MEI. Estudios han demostrado que puede aumentar el riesgo de cáncer.
7. Agua embotellada
No es el agua en sí lo que preocupa, sino el plástico utilizado para fabricar las botellas. En particular, el bisfenol A (BPA), una sustancia que puede afectar el sistema hormonal, es preocupante.
Experimentos con animales han demostrado que incluso pequeñas dosis de BPA pueden dañar el sistema reproductivo y aumentar el riesgo de cáncer de mama y próstata.
Las organizaciones nacionales e internacionales contra el cáncer enfatizan cada vez más que los factores del estilo de vida desempeñan un papel importante en la prevención del cáncer. Lo que bebemos a diario es tan importante como lo que comemos.