Lucy no podía creer lo que oía cuando su madre, Janet, anunció con una sonrisa radiante que se casaba. La alegría inundó la habitación, y Janet, un poco nerviosa, extendió la mano, mostrando el anillo que simbolizaba una nueva etapa en su vida. La piedra brillaba hermosamente a la luz, pero en ese preciso instante, Lucy sintió una opresión en el pecho.

Miró el anillo y una extraña sensación de reconocimiento la invadió.

“Mamá…”, dijo en voz baja, y luego alzó la voz bruscamente. “Este no es tu anillo”.

Janet miró a su hija sorprendida, pero Lucy ya estaba segura de sus palabras.

“Puedo probarlo. Espérame aquí”.

Corrió a su habitación y regresó con una revista. La página satinada mostraba la misma joya, con todo lujo de detalles. El artículo decía que era una reliquia familiar de una famosa actriz, heredada de su abuela. Janet no podía creerlo y, quitándose el anillo del dedo, lo examinó con atención. Y efectivamente, había una pequeña mella en el reverso de la piedra morada, igual que en la foto.

Decidieron averiguar la verdad.

En cuanto Jeff salió de casa, comenzaron la búsqueda. Revisaron su oficina, armarios, estanterías… y finalmente Janet buscó un cheque arrugado, casi destruido por el tiempo, escondido en las profundidades del armario.

La tinta estaba casi agotada.

Lucy encargó rápidamente un kit especial para restaurar el texto.

Cuando finalmente llegó el kit, el experimento funcionó incluso mejor de lo que esperaban. El nombre de la tienda y el precio (10.000 dólares) aparecían en el cheque.

Comenzaron a prepararse para el viaje.

Jeff apareció inesperadamente en casa, pero Janet le explicó rápidamente que ella y su hija estaban planeando un pequeño viaje juntas.

El viaje fue largo. Estaban cansadas, pero finalmente llegaron al pueblo costero donde se encontraba la tienda que necesitaban. El vendedor escuchó atentamente su historia y se ofreció a revisar los viejos libros de contabilidad —horas de búsqueda— sin resultados.

Janet, desesperada, llamó a Jeff. La conversación se convirtió en una discusión acalorada.

Y fue entonces cuando Lucy salió corriendo de la tienda.

El dueño de la tienda, Phil, encontró una entrada en una revista vieja. Y su abuelo, el antiguo dueño, recordó que Jeff había encargado una copia exacta del anillo, insistiendo en que se recreara hasta el último detalle.

Quería regalarle a Janet un sueño.

Este descubrimiento lo cambió todo.

Janet regresó a casa con el corazón cambiado. Le contó a Jeff toda la historia, y él la escuchó con calma y comprensión.

Su boda se convirtió en algo más que una simple celebración, en un símbolo de confianza, perdón y amor verdadero: un amor que ha sido puesto a prueba por la duda y que solo se ha fortalecido.