Avery seguía un sendero forestal familiar que había recorrido innumerables veces cuando algo inusual le llamó la atención. La corteza áspera de uno de los árboles parecía formar la silueta de un rostro humano. Parecía tan real que redujo la velocidad y se acercó, intentando comprender si era solo un juego de luces y sombras.
No se dio cuenta de que, en el momento en que se detuvo, alguien más también la notó.
Una voz repentina rompió el silencio.
“¿Qué haces aquí?”.
El corazón de Avery casi se detuvo. Por una fracción de segundo, creyó que el propio árbol había hablado. Entonces los vio: tres figuras de pie a varios metros de distancia, envueltas en capas oscuras, con el rostro oculto.
Una de ellas le dijo que había visto algo que no debía ver. Otra gritó de repente para que alguien la agarrara.
Avery no esperó a descubrir qué significaba eso.
Corrió. Las ramas le azotaban el rostro mientras se abría paso entre la maleza, sin detenerse hasta que las voces se perdían en la distancia. Desesperada por desaparecer, se subió a un árbol alto. Fue entonces cuando lo notó: otro rostro tallado en el tronco bajo ella. El mismo estilo. La misma expresión vacía.
Fue entonces cuando el miedo se apoderó de ella.
Este no era un solo árbol extraño.
Había muchos.
Desde su escondite, vio a las figuras encapuchadas regresar y arrodillarse al pie del árbol, murmurando palabras que parecían un ritual.
Más tarde, todavía temblando, Avery se topó con un lugareño retraído que admitió haber estado observando discretamente a ese grupo durante meses, pero que tenía demasiado miedo de involucrarse.
Cuando finalmente encontró una señal y llamó a la policía, esperaba que la despidieran. En cambio, llegaron patrullas y equipos de búsqueda de varios distritos, moviéndose por el bosque como si ya supieran exactamente lo que buscaban.
Al anochecer, varias de las figuras encapuchadas estaban bajo custodia.
En la comisaría, Avery observó cómo se llenaban las celdas. Los detectives explicaron posteriormente que los rostros tallados eran la firma de un líder de secta vinculado a una serie de casos sin resolver. Lo que ella creía un encuentro fortuito y aterrador resultó ser una pequeña parte de una investigación mucho más oscura y amplia.